DOS ALMAS ENTRE LA TEMPESTAD:

PARTE 3:

Amîr, regresaba de realizar compras en un pequeño local y al llegar a la habitación, vio la carta que ella le había dejado, la leyó y sus lágrimas recorrieron sus mejillas, por lo que decidió buscarla a la terminales de autobuses, el aeropuerto, más nunca pudo encontrar. El acto de Florence destrozó el corazón de Amîr por completo diciéndose a sí mismo: Nunca podré volver amar como yo la amo, nadie podrá hacerme reír como ella lo hacía, nadie podrá hacerme sentir. Creo que es mejor irme a otro país además que los negocios  que fueron de mi padre no van del todo bien, pero te buscaré Florence, esté donde esté lo haré. Ese mismo día Amîr dejó el País y llegó como refugiado a Quebec, Canadá; pero oh sorpresa Florence había llegado como refugiada al mismo lugar, sin embargo; no lograron cruzarse.

Pasaron 7 años, durante ese lapso; Florence comezó a trabajar de cocinera y cuando pudo ahorrar lo suficiente terminó sus estudios en Stratford Career Institute, donde le validaron sus estudios y en dos años pudo terminar su carrera, entró a trabajar en un prestigiado restaurante y comenzó a crear su proyecto deseado, su propio resturante. En cuanto a Amîr, seguÍa con el negocio de la cadena de hoteles, y nunca dejó de buscar a Florence hasta que un día mientras en una cena de negocios con empresarios especializados en materia de hotelería; le mencionó que una joven al que le había dado clases inauguraría su restaurante de comida francesa en tres días y como él también era refugiada, su nombre es Florence de la Fountain. Amîr no podía creer que había encontrado la mujer que se había robado su corazón, por lo que decidió ir a la Inauguración.

El día de la inaguración, Amîr asistió, y vio a Florence con un niño al que llamaba Jean, Amîr se fue acercando lentamente hacia ella hasta que ambos cruzaron miradas, juntando sus labios que se tornó en el beso más mágico. Jean  se acercó y Amîr pudo percatarse que ese niño era su hijo por lo Florence dijo: Amîr, mi Jean tiene tus ojos, cada noche antes de irse a dormir le contaba un cuento cuyos personas eramos nosotros, ese cuento es nuestra historia, y Jean conserva una foto tuya. El niño, solo pudo abrazar a Amîr no tenia palabras para expresar la emoción que sentía.

De esta manera acabó la tempestad para dos almas que se amaron desde el primer momento.

 

FIN.

 

 

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